Hombre solo frente al mar

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Llevaba un bolso y una esterilla, anteojos de sol, una bikini colorida y un libro de Isabel Allende. Inmediatamente me puse a tejer estrategias para lograr que aquellos dos desconocidos al menos hicieran contacto visual. Hicimos una obra que perfectamente podría hacer ganado un certamen de arquitectura, y muchos de los que pasaban se detenían a mirar.

Incluso algunos paraban a sacar fotos, porque les resultaba increíble que semejante pelotudo se estuviera asando al sol para hacer un castillito de arena; solo, porque Sofía ya hacía rato que se había ido al mar con la madre. Al día siguiente ambos estaban allí, realizando la misma rutina, nada extraño, ya que cuando uno va de vacaciones a la playa no hace otra cosa que cambiar una rutina por otra. La rutina del bondi, la computadora y el tupper; por una rutina de sombrilla, sillita y termo. A la media hora un rapaz de cabello rubio y piel bronceada se arrimó a la solitaria dama con claras intenciones de levante.

'Manchester frente al mar’, de Kenneth Lonergan: el dolor de sentirse vivo

Sacando pecho, ensayando posturas casuales y preguntando banalidades, aprovechó para sentarse junto a la joven y entre risas e insinuaciones, acabó por invitarla vaya uno a saber dónde. El caso es que la rescatadora de solitarios, terminó siendo rescatada ella misma, por un pelmazo de abdomen trabajado. Una horda de gente, en su mayoría mujeres y niños estaba ingresando a la playa.

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Todos nos dimos vuelta para ver qué sucedía, porque era un bullicio muy por encima de lo normal. Todos, menos el hombre solo. Poco a poco la caterva infrahumana fue avanzando por la playa hasta que por fin llegaron a donde se encontraba el flaco sentado.

Una de las mujeres lo tomó por el cuello y lo beso en los labios, cuatro o cinco críos ruidosos y maleducados comenzaron revolotear alrededor, gritando papi esto, papi aquello. Mientras tanto, y sin consultarlo, arrasaron con el terreno circundante montando un campamento digno de una campaña militar.

Raphael, Frente al Espejo, Festival de Viña 2005

Esposa, hijos, madre, suegra, tíos, sobrinos, cuñados; rodearon sin miramientos al pobre hombre terminando con su paz y su armonía, y con la del resto de los veraneantes. Pusieron reggaetón al mango, jugaron al tejo, a la paleta, a la rayuela, a las cartas, al vóley; y todo eso en medio de gritos y manoseos.

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Eran una familia espantosa. También por una secuencia desgarradora. Aquella en la que Randy intenta zanjar una conversación pendiente con su ex marido, Lee. Las palabras apresuradas, la mirada de él, la culpa un destino inevitable. Y el abismo que se abre entre ambos cuando un torpe mensaje de aliento duele como una condena eterna. Para comentar tienes que registrarte.

El caminante sobre el mar de nubes

Para poder comentar tienes que confirmar tu correo electrónico. Pincha aquí para recibir el enlace de confirmación en tu bandeja de entrada. Morandi comparte fotografías del alba y el atardecer, la marea que golpea la arena, el cielo y los microorganismos de color rosa que le dan su nombre a La Spiagga Rosa.


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  2. Hombre al agua solo tab;
  3. … siempre en la vereda de enfrente…?
  4. Opinión y blogs;
  5. chico en la cama.
  6. Un hombre solo, en la playa, mirando el mar. | El de la vereda de enfrente…?
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Gracias a esa mayor exposición, Morandi se ha convertido en una atracción para los visitantes tanto como las playas mismas. En los meses de invierno, sin embargo, los visitantes son pocos. Morandi pasa buena parte del tiempo solo.

Tiene vínculos familiares en la parte continental de Italia, pero sigue comprometido con su vida en Budelli. Idealmente, dice, se quedaría allí por el resto de su vida. Pero la decisión no depende de él.

Un hombre solo, en la playa, mirando el mar.

El lugar de Morandi en Budelli es incierto desde que el gobierno tomó posesión de la isla. En , su derecho a vivir en la isla fue cuestionado. Su suerte sigue en el limbo. Y aunque Morandi llegó a Budelli para escapar de la sociedad, dice que no le importa que internet haya ampliado su mundo:. Este millonario busca asistente para su isla. La isla en la que el LSD era el "pan" de cada día.

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